Ernesto Abbas, quien dirige la Cámara de Comercio de Valencia (CCV), manifestó que la suma de impuestos y gastos municipales obstaculiza la capacidad competitiva de las empresas registradas y repercute en los precios que pagan los usuarios.
Según el dirigente, los tributos fiscales y parafiscales pueden representar entre el 52 % y el 55 % del costo total de un bien. Esa proporción, explicó, justifica la necesidad de revisar el marco tributario y las obligaciones que deben asumir los negocios para operar legalmente.
Puntos que integran la carga tributaria
Abbas enumeró los conceptos que, a su criterio, forman parte de esa carga: el impuesto al valor agregado (IVA), el tributo municipal sobre actividades económicas, el impuesto sobre la renta, el servicio de aseo urbano y los pagos vinculados a los bomberos. Además, añadió los gastos administrativos y financieros que conllevan la presentación de declaraciones y el cumplimiento de las obligaciones.
El presidente sostuvo que dichos costos se trasladan al consumidor final, mermando su poder de compra. Por ello, propuso una reforma que alivie la presión sobre las empresas y, en consecuencia, contribuya a contener la inflación de precios.
Competencia desleal de comercios informales
Abbas también advirtió sobre la expansión de puestos informales que, según él, compiten con los establecimientos que cumplen con sus obligaciones tributarias. Citó como ejemplo a los vendedores ambulantes de comida rápida ubicados en la calle 137, en la zona que conduce al parque Negra Hipólita.
El dirigente solicitó que las dependencias municipales de Hacienda, el Instituto Municipal del Ambiente y Bomberos intensifiquen las inspecciones. Sin embargo, aclaró que el objetivo no es cerrar esos negocios, sino fomentar su regularización para que operen en igualdad de condiciones con el comercio formal.
Indicó que las obligaciones impositivas de los comercios formales equivalen entre el 28 % y el 30 % de sus costos, sin incluir tasas y permisos adicionales. La diferencia, señaló, permite a los vendedores informales ofrecer precios más bajos.
Ventajas de la formalización
El presidente subrayó que la formalidad abre puertas a oportunidades de suministro para compañías nacionales e internacionales, que suelen exigir transparencia, información financiera ordenada y procesos verificables.
Durante los treinta días previos a la entrevista, la Cámara organizó dos jornadas de capacitación: una dirigida al sector turístico y otra a emprendedores tradicionales, con el fin de orientar sobre los pasos para formalizar un negocio.
En la reciente Rueda de Negocios Multisectorial “CCV Business Match”, participaron más de 125 representantes de 110 empresas. Según Abbas, el evento programó entre 725 y 728 encuentros y contó con más de 50 mesas de trabajo. Una plataforma digital cruzó los datos de inscripción para conectar a proveedores y demandantes de productos o servicios.
La Cámara presentó la actividad como un mecanismo para acercar a las empresas y generar oportunidades comerciales, manteniendo su llamado a revisar la carga tributaria y a reducir las desigualdades que, según el gremio, afecta al comercio formal.